Confianza, una vacuna contra el miedo a vivir

29.09.2019

Cuando somos pequeños, el gran regalo que nos pueden hacer nuestras figuras parentales, consiste en ofrecernos un apego seguro que nos permita confiar. Confiar en nosotros, confiar en los demás y confiar en el mundo. Ahí es nada.

Gracias a ese apego, aprenderemos a fluir, a aceptar lo que pasa, a saber que podemos seguir adelante aún cuando las cosas no salen como esperamos, a saber soltar aquello que detiene nuestra evolución, porque perder puede ser otra forma de ganar. Confiar es creer en el orden dentro del caos, en la perfección de lo que nos es perfecto. En tener la intuición de que las cosas pasan por algo y tener la sensación de que seremos capaces de afrontar lo que nos toque vivir y superarnos a nosotros mismos.

Suena muy bonito y estimulante, pero la realidad es que para muchas personas se hace casi imposible confiar en la vida, en las demás personas, e incluso en ellos mismos. La confianza no la venden en las farmacias, ojalá fuera así de fácil. La compras, te la tragas con un poco de agua y arreglado, ya tengo confianza para tirar un rato, hasta que se gaste.

La confianza es como la magia, no se ve, pero parece obrar milagros en una persona. Proporciona ilusión, sensación de que se puede, aún en los peores momentos, sentimiento de que es posible que las cosas cambien. Te permite dejarte llevar por el día a día, tomando decisiones, haciendo pequeñas cosas, o grandes cosas, para que algo, o todo, sea diferente. La confianza posibilita que podamos adentrarnos en entornos desconocidos, en arriesgarnos tomando decisiones, porque si no sale como esperábamos, tendremos la sensación de que algo habremos aprendido y ya buscaremos qué hacer con lo que surja. La confianza nos permite vivir la vida, sin intentar controlar lo incontrolable.

A muchas personas no les gustan los cambios, ni las sorpresas, a menos que vengan en una caja y con un lazo. Preferirían que todos o casi todos los sucesos de su vida tuvieran fecha en la agenda para evitar sobresaltos. "más vale malo conocido que bueno por conocer". Sin embargo, el control es una ilusión. No hay plan que el destino no pueda modificar de forma inesperada, ni proyecto inmutable. La vida dispone de mil formas de demostrártelo. Los "y si...", no sirven, son supuestos que en general nos paralizan, pero que quizá nunca lleguen a materializarse. Lo único real es lo que hacemos, o no hacemos, con lo que nos pasa.

En lugar de luchar contra la vida, intentando controlar la incertidumbre que supone vivir, súmate a sus filas. Atrévete a soñar, proyecta lo que quieres ser en el futuro y ve construyéndolo día a día, superando las dificultades y agradeciendo las oportunidades. Desarrolla la sensibilidad para escuchar a la vida que nos dice cuales son las batallas que debemos librar, pero también las que debemos abandonar.

Construye tu futuro desde la confianza. Solo si sueltas el control innecesario, podrás notar como la vida te sostiene. Hasta entonces, solo habrás sentido frustración por los cambios de planes y mucho miedo cuando crees que pierdes el rumbo que tú inflexiblemente te has marcado, intentando disponer de una sensación inexistente de control.

El día que comiences a confiar en la vida, cambiará toda tu perspectiva, tu percepción de las cosas, tus juicios sobre la existencia, sobre ti mism@ y sobre las demás personas. Cuando comienzas a soltar control innecesario y empiezas a confiar, la confianza seguirá aumentando y expandiéndose a todo lo que te rodea, cambiando como por arte de magia tu existencia y tu forma de entender y vivir la vida.

Date cuenta de tu corazón latiendo, aún cuando tú no puedes hacer nada por manejarlo, de cómo tu respiración fluye, permítete un instante para pararte a mira hacia tu interior y tomar consciencia de lo que necesitas, pero también de lo que no necesitas. Cuando empieces a sentir que tu puedes ser quien eres, que puedes confiar en ti, tu ser empezará a enraizarse y a hacerse fuerte. Y solo así podrás confiar en otras personas, en tu familia o amigos. Solo así podrás confiar en que la vida te dará oportunidades y te las quitará, pero que tú puedes hacer cosas con aquello que te da o aquello que te quita. Que podrás seguir adelante con lo que te ha tocado vivir. No se trata de confiar en esto o en aquello, sino en confiar en la vida y en ti para vivirla lo mejor que puedas.

Sonia Pérez-Sala


El miedo llamó a la puerta. La confianza contestó: «¿Quién es?»Y el miedo desapareció.

Proverbio chino